Los colores de noviembre, el aroma nostálgico del Día de los Muertos así como la hermandad de una comunidad que celebra su identidad cultural y las tradiciones ancestrales fueron protagonistas de la celebración del Día de los Muertos organizada por la organización Mixteca en Brooklyn, Nueva York.
Este sábado, antesala al 1 y 2 de Noviembre en que se celebra el Día de los Santos y Día de los Difuntos, especialmente en países de Latinoamérica, un gran altar de ofrenda adornado con flores de cempaxúchitl destacaba en la 23 calle entre la 5a y 6a avenida en el barrio de Brooklyn.
A sus alrededores las actividades culturales e informativas crearon un ambiente familiar.

Integrantes de la comunidad participaron en la ceremonia espiritual de bendición del altar y del Día de Muertos donde se resaltó la importancia de mantener a los seres queridos presentes en la memoria y el corazón.
“Recordamos a quienes ya no están, a esos migrantes que murieron en la frontera”, fueron palabras de la guía espiritual, quien también recordó a todos aquellos que partieron de esta tierra en distintas circunstancias.

La actividad contó con la participación de Alexa Avilés, concejala del Distrito 38 de Brooklyn, y de Lorena Kourousias, directora ejecutiva de Mixteca, quienes acompañaron esta celebración comunitaria.
También se hicieron presentes la asambleísta del Distrito 51, Marcela Mitaynes y Faiza N. Ali, Comisionada de la Oficina de Asuntos del Inmigrante de la Alcaldía de Nueva York.
Recuerdan a los suyos
Las expresiones culturales y tradicionales fueron parte esencial, como la participación de los grupo Tecuanes Quetzalcóatl y Chinelos NY que compartieron la riqueza de sus danzas, vestuarios y manifestaciones ancestrales.

La jornada incluyó gastronomía mexicana como tacos, flautas, pan de muerto y aguas frescas, además hubo actividades familiares como pintura de caritas, taller de alegrijes y diademas de catrinas.
Asimismo, se ofrecieron servicios e información de interés para la comunidad, reforzando el compromiso de Mixteca con el bienestar y el acompañamiento de las familias inmigrantes.

En una ciudad marcada por la diversidad cultural, celebraciones como esta trascienden el homenaje a los seres queridos: se convierten en espacios de encuentro, identidad y transmisión de la memoria entre generaciones.
En Brooklyn, la comunidad mexicana reafirmó que sus tradiciones siguen vivas, aun lejos de su tierra de origen.


















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