La fe, la esperanza y el agradecimiento este 28 de octubre durante la celebración en honor a San Judas Tadeo, reconocido por los fieles católicos como patrón de las causas difíciles y desesperadas.

En la parroquia de La Merced, devotos se reunieron para elevar oraciones, encender veladoras y presentar ofrendas florales como muestra de gratitud por los favores que atribuyen a su intercesión.

La celebración tiene un profundo significado para quienes encuentran en esta devoción consuelo espiritual ante las dificultades, fortaleza para afrontar los desafíos y esperanza en momentos de incertidumbre. Cada 28 de octubre, la Iglesia católica conmemora a San Judas Tadeo junto a san Simón Apóstol, una fecha que ha dado origen a expresiones de religiosidad popular en distintas comunidades.

Durante la jornada, varias vecinas compartieron tamales y otros alimentos como una forma de agradecer las bendiciones recibidas. Más allá de la tradición gastronómica, este gesto representó una expresión de generosidad y convivencia entre los asistentes, quienes encontraron en el encuentro una oportunidad para compartir su fe y acompañarse como comunidad.
Alba Sánchez destacó la emoción que representa esta fecha para los creyentes. “Es un sentimiento de emoción dar gracias a San Judas por todos los favores concedidos y ver cómo crece nuestra fe”, expresó al referirse a la devoción que mantiene viva esta tradición.
Desde tempranas horas, Nelson Cruz llegó acompañado de su familia para participar en las actividades religiosas. Como ellos, otros feligreses acudieron al templo para rezar, agradecer y renovar sus peticiones, en una jornada marcada por la devoción y el encuentro familiar.
San Judas Tadeo formó parte de los doce apóstoles elegidos por Jesús para acompañarlo y difundir su mensaje. Se le conoce como Tadeo para distinguirlo de Judas Iscariote, el discípulo que lo traicionó. Aunque los Evangelios ofrecen pocos detalles sobre su vida, la tradición católica lo identifica como un familiar cercano de Jesús y, en algunas interpretaciones, como su primo.
Las veladoras, las flores y las oraciones reflejaron las distintas maneras en que los creyentes expresan su espiritualidad. En ese ambiente, compartir alimentos también adquirió un valor especial: agradecer no solo mediante palabras, sino a través de acciones solidarias que fortalecen los vínculos entre vecinos.

La celebración de San Judas Tadeo trasciende el acto religioso. Para muchos de sus devotos, representa una oportunidad para renovar la esperanza, mantener viva una tradición transmitida entre generaciones y recordar la importancia de la solidaridad. Entre plegarias, ofrendas y tamales compartidos, el 28 de octubre volvió a reunir a quienes encuentran en la fe una fuente de fortaleza para enfrentar las causas más difíciles de la vida.








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