Una devastadora inundación repentina golpeó este miércoles la región de Rasuwa, en el norte de Nepal, cerca de la frontera con China, dejando una estela de destrucción y cientos de personas desaparecidas.

Las primeras investigaciones apuntan a que una avalancha de hielo y roca pudo haber bloqueado el río Lhende, acumulando agua que posteriormente se liberó de forma súbita hacia el río Bhotekoshi.

Las autoridades y científicos también investigan si un terremoto de magnitud 4.4 registrado en territorio tibetano, cerca del área afectada, pudo contribuir a desestabilizar las laderas y desencadenar la avalancha. Sin embargo, la causa exacta del desastre aún no ha sido confirmada.

El episodio vuelve a poner bajo la lupa la vulnerabilidad del Himalaya frente al calentamiento global.
El ICIMOD advierte que los glaciares del Hindu Kush-Himalaya están perdiendo hielo a un ritmo acelerado, mientras aumentan los riesgos asociados con avalanchas, deslizamientos y desbordamientos de lagos glaciares.

Los expertos califican estos fenómenos como “peligros en cascada”: un evento en las montañas puede transformarse en cuestión de minutos en una emergencia de gran escala para las comunidades ubicadas río abajo.







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