Una catástrofe golpeó la región del Himalaya tras el colapso de un glaciar que desencadenó una devastadora avalancha de agua, lodo y rocas en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, China.

Las autoridades y equipos de rescate mantienen la búsqueda de cientos de desaparecidos, mientras el balance de víctimas continúa aumentando.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce hay numerosos extranjeros y peregrinos que se dirigían al Monte Kailash, uno de los lugares más sagrados del Himalaya. La montaña, de más de 6.400 metros de altura, tiene un profundo significado para el hinduismo, el budismo, el jainismo y la tradición tibetana Bon.

Los peregrinos suelen recorrer unos 53 kilómetros alrededor del monte como parte de un antiguo ritual espiritual. Sin embargo, la tragedia convirtió ese recorrido en una emergencia para numerosos visitantes. Nepal reportó cientos de extranjeros desaparecidos, entre ellos ciudadanos de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Canadá.

La fuerza de la inundación destruyó carreteras, puentes, viviendas e infraestructura energética, mientras el barro y los escombros dificultan el acceso de los rescatistas. Miles de efectivos participan en las operaciones, con helicópteros utilizados para evacuar personas y transportar ayuda.

Expertos advierten además sobre la creciente vulnerabilidad del Himalaya. El aumento de las temperaturas está acelerando el derretimiento de los glaciares y puede contribuir a desestabilizar terrenos de alta montaña, aunque los científicos señalan que todavía se investiga el conjunto de factores que provocó el colapso.

Mientras continúan las labores de rescate, familias de Nepal y de distintos países esperan información sobre sus seres queridos atrapados en una de las zonas más afectadas por la emergencia.








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