Estados Unidos ha enviado este año a más de 2,300 ciudadanos mexicanos a Guatemala y Honduras como parte de un cambio en las deportaciones hacia terceros países, una práctica que hasta ahora había sido excepcional para personas de nacionalidad mexicana.

El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, informó que 2,284 mexicanos deportados desde Estados Unidos llegaron al país durante 2026 en vuelos que también transportaban a retornados guatemaltecos.
Según explicó, Guatemala funciona como punto de tránsito y, en coordinación con las autoridades mexicanas, las personas son trasladadas posteriormente a México, generalmente dentro de las 24 horas posteriores a su llegada.

En Honduras también se han registrado traslados.
Documentos oficiales citados en reportes internacionales señalan la llegada de decenas de mexicanos a San Pedro Sula durante agosto, además de otros vuelos registrados desde mayo.
El Instituto Nacional de Migración de México confirmó que ciudadanos mexicanos han sido enviados a Guatemala y Honduras, principalmente desde abril, antes de ser trasladados por vía terrestre hacia territorio mexicano. Las autoridades estadounidenses sostienen que utilizan las opciones legales disponibles para ampliar sus operaciones de deportación.

México, por su parte, expresó su oposición a esta práctica y reiteró que sus ciudadanos tienen derecho a regresar al país. El gobierno mexicano indicó que mantiene coordinación con las naciones involucradas para garantizar un retorno seguro.
El aumento de estas deportaciones genera preocupación entre organizaciones defensoras de migrantes, que advierten sobre posibles riesgos para personas con solicitudes de asilo o recursos limitados.
La práctica marca un cambio significativo en el manejo de las deportaciones y abre un nuevo debate regional sobre migración, seguridad y derechos humanos.








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