La espera terminó. México volvió a ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo después de 40 añosal imponerse 2-0 a Ecuador en el Estadio Azteca, un triunfo histórico que clasificó al Tri a los octavos de final del Mundial 2026 y desató la euforia de millones de aficionados.

El conjunto mexicano resolvió el encuentro con autoridad en la primera mitad.
Julián Quiñones abrió el marcador al minuto 22 tras una gran definición dentro del área, mientras que Raúl Jiménez amplió la ventaja al 31 con un remate certero que encaminó la clasificación y dejó sin reacción al equipo ecuatoriano.


La victoria pone fin a una larga racha sin triunfos en fases de eliminación directa.
La última vez que México había superado esta instancia fue en el Mundial de 1986, cuando derrotó a Bulgaria como anfitrión del torneo. Desde entonces acumuló siete eliminaciones consecutivas entre 1994 y 2018, además de quedar fuera en la fase de grupos de Qatar 2022.

El triunfo también confirmó el gran momento de varias de sus figuras.
Quiñones llegó a tres goles en el torneo y se consolidó entre los máximos anotadores mexicanos en la historia de las Copas del Mundo. Por su parte, Jiménez marcó su segundo tanto del campeonato y alcanzó 47 goles con la selección mexicana, superando a Jared Borgetti y acercándose al récord histórico de Javier «Chicharito» Hernández, ahora se prepara para disputar los octavos de final el próximo domingo, donde enfrentará al ganador del duelo entre Inglaterra y Congo.

Además del pase a la siguiente ronda, el conjunto dirigido por México escribió otro capítulo histórico al convertirse en la primera selección de la Concacaf que elimina a un rival de la Conmebol en una fase de eliminación directa de una Copa del Mundo, rompiendo una hegemonía sudamericana que se mantenía intacta.
El histórico triunfo desató una auténtica fiesta en todo México.
Miles de aficionados salieron a celebrar en plazas, avenidas y puntos emblemáticos de ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, León, Tijuana y Querétaro, donde el sonido de los cánticos, las banderas tricolores y los fuegos artificiales marcaron una noche inolvidable.
En el Ángel de la Independencia y el Monumento a la Revolución, en la capital, la afición se congregó para celebrar el regreso del Tri a los octavos de final, en un ambiente de orgullo, alegría y esperanza que reflejó la ilusión de un país entero por seguir haciendo historia en el Mundial 2026.








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