La emergencia continúa en el occidente de Colombia tras el poderoso terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el país el lunes y dejó una carrera contrarreloj para localizar a miles de personas cuyo paradero aún se desconoce.

El balance oficial mantenido por el Gobierno nacional era de al menos 111 fallecidos, aunque autoridades locales de Cali, Pereira, Chocó y Manizales elevaron la cifra hasta 224 víctimas. Además, más de 3,000 personas permanecen reportadas como desaparecidas, mientras familiares recurren incluso a plataformas creadas por ciudadanos para compartir nombres, fotografías e información de sus seres queridos.

Las labores de rescate se concentran especialmente en las zonas cercanas al epicentro, en Chocó, una de las regiones más pobres y de más difícil acceso del país. Equipos de emergencia, militares, voluntarios y perros de búsqueda trabajan entre estructuras colapsadas y edificios severamente afectados.

El sismo ocurrió cerca de San José del Palmar, Chocó, y tuvo una profundidad aproximada de 107 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

En las primeras horas de la emergencia, habitantes y rescatistas enfrentaron escenas de destrucción, polvo y escombros, mientras numerosas familias permanecían desesperadas por obtener noticias.

La situación es particularmente compleja en Chocó, donde algunas comunidades solo pueden ser alcanzadas por vía fluvial, aérea o atravesando zonas selváticas. El presidente Abelardo de la Espriella visitó Quibdó para evaluar los daños y prometió respaldo nacional para la recuperación de la región.

Mientras continúa la búsqueda, Colombia enfrenta una de sus mayores emergencias recientes con una prioridad inmediata: encontrar a los desaparecidos y rescatar con vida a quienes aún permanecen bajo los escombros.








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