La Feria de Jocotenango vuelve a convertirse en uno de los grandes encuentros de la tradición popular guatemalteca. Del 8 al 16 de agosto de 2026, el Hipódromo del Norte un escenario de una celebración que combina devoción religiosa, gastronomía, juegos mecánicos y recuerdos que pasan de generación en generación.

Más que una feria, Jocotenango representa una tradición profundamente ligada a la Virgen de la Asunción, patrona de la Ciudad de Guatemala. Cada agosto, miles de familias se acercan para participar de una fiesta que conserva parte de las costumbres que han acompañado a la capital durante siglos.

La historia de esta celebración se remonta al período colonial.

En 1550 se registran festividades dedicadas a la Virgen de la Asunción en Chinautla. Posteriormente, la tradición llegó a Jocotenango, donde fue tomando forma hasta convertirse en una de las principales ferias populares de la capital. Tras el traslado de la ciudad al Valle de la Ermita, luego de los terremotos de 1773, la celebración también se trasladó y continuó evolucionando junto con la nueva Guatemala.

Uno de los momentos centrales de estas celebraciones llega cada 15 de agosto, cuando la procesión de la Virgen de la Asunción recorre las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

La jornada reúne a cientos de fieles que acompañan la imagen en un ambiente de profunda devoción, entre oraciones, música y expresiones de fe. El recorrido convierte las calles y avenidas del centro capitalino en un escenario de tradición religiosa, reafirmando el vínculo histórico entre la Virgen de la Asunción y las fiestas agostinas de Guatemala.

Comida de la feria

Hoy, aquella tradición religiosa convive con una de las experiencias más esperadas por las familias: la comida de feria. El recorrido se llena de aromas y sabores chapines con garnachas, tostadas, chuchitos, atoles, caldos, carnes asadas, tortillas de harina, dulces tradicionales y bebidas típicas. Comer en la feria es también una forma de reencontrarse con sabores que forman parte de la memoria colectiva.

Para los niños y jóvenes, la emoción está en los juegos mecánicos y de destreza. La rueda de Chicago, los carritos chocones, el toro mecánico y otras atracciones convierten el paseo en una aventura familiar, mientras vendedores y comerciantes mantienen vivo el ambiente festivo.

La Feria de Jocotenango reúne así tres elementos que explican su permanencia: la fe en la Virgen de la Asunción, el sabor de la gastronomía guatemalteca y la alegría de una feria que sigue pasando de padres a hijos.

Cada agosto, la tradición regresa. Y con ella, una parte de la historia de Guatemala vuelve a caminar entre los puestos de comida, las luces de los juegos y las familias que llegan para celebrar.

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