Gran parte de la comunidad hispana se volcó a apoyar a Ecuador durante su encuentro contra Alemania en Nueva Jersey.

Pese a que el equipo sudamericano no había obtenido ninguna victoria en el Mundial 2026, la esperanza de la comunidad, especialmente inmigrante estaba latente.

Fue así como miles de personas se vistieron de amarillo para darle soporte al país de habla hispana.

No había división entre nacionalidades, era común ver a aficionados de distintos países, muchos portando la camisola que los identifica, pero estrechando la mano de los ecuatorianos.

La afición ecuatoriana llevó su creatividad a lo más alto pintando de colores la multitud amarilla y blanca de las camisas de Ecuador y Alemania.

Incluso la afición alemana se sumó a aplaudir las muestras de cultura y tradiciones que Ecuador llevó a los alrededores del estadio New York-New Jersey.

El encuentro entre el país europeo y el americano dejó gratos recuerdos para los asistentes.

Se jugaba un espacio, pero afuera del estadio todos vivieron una fiesta de hermandad, solidaridad y energía al límite.

Había colores, pero también sobraron los abrazos y la alegría en el rostro de los hispanos que guardaban hasta el último momento la esperanza de que Ecuador lograra pasar a los dieciseisavos de final.









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