El tradicional inicio no oficial del verano en Nueva York se vive este año bajo un panorama completamente distinto al esperado. En lugar de jornadas soleadas y temperaturas cálidas, el fin de semana del Memorial Day estuvo marcado por lluvias persistentes, fuertes ráfagas de viento y un ambiente frío que hizo sentir a la ciudad más cerca del otoño que de finales de mayo.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, las precipitaciones iniciaron desde el sábado las 11:00 de la mañana y se extendieron durante gran parte del día domingo.
La ciudad registró acumulaciones de lluvia cercanas a los 6 milímetros, mientras que los vientos provenientes del este alcanzaron velocidades de entre 24 y 32 kilómetros por hora, con ráfagas que llegaron hasta los 48 kilómetros por hora en distintos sectores del área metropolitana.

Las condiciones inestables continuan hasta la tarde y noche del domingo, acompañadas por posibles tormentas eléctricas y un ambiente gris que cambió por completo los planes de miles de familias que tradicionalmente aprovechan este fin de semana para actividades al aire libre.
Las temperaturas también estuvieron lejos del ambiente veraniego que muchos esperaban. Los termómetros apenas alcanzaron máximas entre 14 y 20 grados Celsius, manteniendo una sensación fresca durante gran parte de la jornada.

El impacto del clima también se reflejó en las playas de la ciudad. Sectores como Coney Island, Rockaway Beach y Brighton Beach lucieron con poca afluencia de visitantes debido al frío, el viento y las bajas temperaturas del agua, que continuaron prácticamente heladas pese al arranque de la temporada.

Aun así, la ciudad ya comenzó oficialmente la preparación para el verano. Los salvavidas de Nueva York ya se encontraban desplegados en las playas para brindar seguridad a los visitantes durante la temporada estival, marcando así el inicio operativo del verano pese a las condiciones climáticas poco favorables.

El Memorial Day 2026 dejó imágenes poco habituales para esta época: sombrillas cerradas, paseos vacíos y chaquetas reemplazando los tradicionales trajes de baño en las costas neoyorquinas.








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