Guatemala volvió a tropezar con la misma piedra.
Cuando parecía tener el triunfo en el bolsillo, un gol de Virgil Misidjan al 90+3’ le arrebató la victoria ante Surinam (1-1). La historia se repite: por segunda vez en las eliminatorias, la Azul y Blanco se desmorona en los minutos finales.

El partido, disputado en el Estadio Dr. Franklin Essed, había iniciado con intensidad y orden defensivo. Guatemala se plantó con cautela, aguantó los primeros embates del local y supo golpear en el momento justo. Al 70’, Darwin Lom aprovechó un rebote dentro del área para poner el 1-0 que encendió la ilusión.

Pero el equipo no supo cerrar el juego. En lugar de enfriar el balón, controlar el ritmo o administrar la ventaja, cedió terreno y posesión.
Los últimos veinte minutos fueron un retroceso en bloque: pases erráticos, despejes sin destino y una defensa que volvió a quedar expuesta. Surinam olió el miedo y fue por todo.

El castigo llegó sobre la hora. En el 90+3’, Misidjan aprovechó un descuido colectivo y silenció a Guatemala con el empate. Un golpe que duele más por lo repetido que por el resultado.
La Selección suma apenas dos puntos en tres jornadas y, más allá del marcador, preocupa su falta de madurez para cerrar partidos. Este equipo compite, pero no sabe sostener victorias.

El próximo examen será ante El Salvador, el 14 de octubre en el Cuscatlán. Allí, Guatemala no solo se juega tres puntos: se juega su credibilidad.








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