Por primera vez en cuatro años, las autoridades meteorológicas emiten una advertencia de ventisca, un fenómeno caracterizado por intensas precipitaciones de nieve combinadas con vientos fuertes que levantan y dispersan la nieve, reduciendo drásticamente la visibilidad y generando condiciones extremas con temperaturas bajo cero.

El sistema invernal avanza con fuerza sobre Nueva York y Long Island, donde un poderoso nor’easter podría dejar entre 33 y 46 centímetros de nieve, acompañado de ráfagas de viento de hasta 89 kilómetros por hora. Según el Servicio Meteorológico Nacional, la combinación de nieve intensa, frío extremo y viento reducirá la visibilidad a menos de un kilómetro, creando condiciones peligrosas para la población.


La advertencia permanece vigente desde las 6 a.m. del domingo hasta las 6 p.m. del lunes e incluye sectores del sur de Connecticut. También se mantiene una alerta de tormenta invernal para Westchester County, el Lower Hudson Valley y el interior del sur de Connecticut.
Los meteorólogos prevén que el periodo más crítico se registre entre la noche del domingo y la mañana del lunes, cuando ráfagas intensas levanten la nieve acumulada y generen condiciones de “whiteout”, un fenómeno de visibilidad prácticamente nula capaz de desorientar incluso a conductores experimentados.

Las autoridades advierten que viajar podría ser extremadamente peligroso o incluso mortal. También se anticipan cortes de energía, caída de árboles y posibles inundaciones costeras entre el domingo por la noche y el lunes por la mañana, con graves afectaciones a los desplazamientos.

La Oficina de Manejo de Emergencias de la Ciudad de Nueva York recomienda permanecer en interiores, limitar los viajes y usar ropa térmica en capas si es necesario salir.
Ante la emergencia, se insta a la población a mantenerse informada por medios oficiales, preparar suministros esenciales y prever posibles apagones. Las autoridades recomiendan cargar dispositivos móviles, contar con iluminación de respaldo y conservar alimentos en condiciones adecuadas ante interrupciones eléctricas.

La alerta revive el recuerdo de la última gran tormenta invernal que paralizó la región, con acumulaciones masivas de nieve, temperaturas extremas y miles de hogares sin electricidad durante días, un episodio que dejó víctimas mortales y evidenció la vulnerabilidad de la infraestructura ante eventos climáticos severos. Hoy, el llamado es claro: prepararse con anticipación es vital.








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