Totonicapán reafirma su compromiso con la preservación de uno de los símbolos más poderosos de la identidad y la memoria histórica del pueblo k’iche’.

El equipo de CEREBIEM realizó una visita técnica para dar seguimiento al resguardo de la silla de Atanasio Tzul, una pieza de profundo valor histórico y cultural para Guatemala.

La inspección respondió a una solicitud de las autoridades de los 48 Cantones de Totonicapán y contó también con la participación de personal de Patrimonio Intangible, con el objetivo de fortalecer un proyecto de divulgación que permita acercar este legado a las nuevas generaciones.

Durante la jornada se evaluó el estado de conservación de la silla y las condiciones ambientales del espacio donde se resguarda, incluyendo temperatura, iluminación y medidas de protección. Estas acciones buscan garantizar la preservación adecuada de un bien considerado sagrado por la organización comunitaria y por la historia del país.

La actividad se desarrolló en coordinación con la Primera y Segunda Quincena de Alguaciles de los 48 Cantones, como parte del convenio vigente entre el Ministerio de Cultura y Deportes y las autoridades indígenas, un esfuerzo conjunto que reconoce el valor del patrimonio como memoria viva del pueblo.

Atanasio Tzul: símbolo de resistencia y dignidad indígena
Atanasio Tzul fue un líder maya k’iche’ originario de Totonicapán que encabezó el histórico levantamiento indígena de 1820 contra los tributos coloniales impuestos por la corona española.

Junto a otros líderes comunitarios, organizó a la población para desafiar el poder colonial y establecer un gobierno indígena autónomo en la región, convirtiéndose en una figura emblemática de la lucha por la justicia y la autodeterminación de los pueblos originarios.

Su liderazgo lo llevó a ser proclamado gobernante por su comunidad, y su legado permanece como símbolo de dignidad, resistencia y organización comunitaria en Guatemala.

Hoy, la silla que utilizó como autoridad representa mucho más que un objeto histórico: es un emblema de identidad, memoria colectiva y continuidad cultural para los 48 Cantones de Totonicapán, que siguen resguardándola como testimonio de una historia de resistencia que aún inspira al país.








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