Cientos de neoyorquinos abarrotaron este viernes supermercados y tiendas de abarrotes, en una carrera contrarreloj por abastecerse antes de que una poderosa tormenta invernal azotara la ciudad.

Estantes vacíos, largas filas y carritos rebosantes marcaron la escena en Manhattan, Brooklyn y Queens, mientras el pronóstico advertía de nieve intensa y ráfagas de viento que podrían superar los 15 km/h.

Las autoridades declararon el estado de emergencia y activaron la Guardia Nacional para asistir en caso de incidentes. El alcalde Zohran Mamdani informó que se esperan acumulaciones de entre 20 y 35 centímetros de nieve, y que más de 2,000 trabajadores de saneamiento recorrerán las calles en turnos de 12 horas para esparcir sal y mantener transitables las vías principales.

El transporte aéreo también se ve afectado: cerca de 2,000 vuelos fueron cancelados y miles más sufren retrasos en aeropuertos de todo el país. Las autoridades recomiendan a los viajeros verificar el estado de sus vuelos y limitar los desplazamientos no esenciales.
Con la ciudad en máxima alerta y el pronóstico advirtiendo que la tormenta podría convertirse en histórica, los residentes enfrentan horas decisivas para prepararse, mientras la nieve amenaza con paralizar la vida cotidiana durante todo el fin de semana.








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