En conferencia de prensa en Los Ángeles, Fernando Tena dejó claro que la Selección Nacional de Guatemala comienza una nueva etapa con ambición, autocrítica y esperanza.

A horas del duelo ante Canadá, el técnico mexicano habló de crecimiento, de lecciones aprendidas y de un proyecto que apunta alto: clasificar al Mundial de 2030 y reconciliar a la afición con su selección.

Tena explicó que este proceso busca fortalecer al equipo tanto en lo individual como en lo colectivo, integrando jóvenes talentos formados en Guatemala y futbolistas con raíces guatemaltecas en Estados Unidos.

El objetivo, insistió, es construir un equipo competitivo y sólido, capaz de evolucionar sin perder identidad ni compromiso con la camiseta nacional.

El seleccionador también fue enfático en el respeto hacia la afición. Señaló que se convocará y utilizará a jugadores que militan tanto en Guatemala como en Estados Unidos, siempre con la máxima seriedad.
“Jugamos para la gente que paga un boleto y para quienes nos siguen por televisión. Mañana salimos con una base pensada para ganar, con una estructura completa que nos permita obtener los mejores resultados y, al mismo tiempo, agradar a nuestra gente”, afirmó.
Tena no esquivó el dolor del pasado reciente. Reconoció que quedarse a la orilla en procesos anteriores dejó una herida profunda.
“Dolió mucho, para nosotros y para la afición. Remamos, luchamos y no alcanzó. Eso ya pasó, ahora hay que seguir”, expresó, convencido de que la experiencia debe convertirse en fortaleza y madurez competitiva.
Con la Copa Oro como referencia positiva, donde Guatemala mostró identidad y buen funcionamiento, el técnico fue claro: la meta ahora es sostener ese nivel y transformarlo en resultados.
“Queremos que la afición se sienta orgullosa de su selección, de cómo juega y de cómo se entrega. La ilusión sigue viva, pero sabemos que el camino se construye ganando”, concluyó.
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