La Copa del Rey ya tiene definidos sus octavos de final y el sorteo vuelve a encender la magia del torneo: Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Athletic Club, inmersos en la Supercopa de España, deberán viajar y enfrentarse a equipos de Segunda División en una ronda que se juega a partido único. El margen de error es mínimo; la ilusión de los modestos, máxima.

El Real Madrid visitará al Albacete; el Barcelona hará lo propio ante el Racing de Santander; y el Atlético de Madrid se medirá al Deportivo de La Coruña. Tres gigantes, tres desplazamientos, tres escenarios donde la Copa se vuelve imprevisible. También el Athletic Club saldrá de casa para jugar frente a la Cultural Leonesa, en otro cruce con sabor a trampa.
El resto del cuadro presenta choques de alto voltaje: el Valencia viajará a Burgos; el Betis recibirá al Elche; la Real Sociedad se enfrentará en casa a Osasuna; y el Alavés será local ante el Rayo Vallecano. Ocho eliminatorias, una sola noche por cruce y un boleto directo a cuartos en juego.

La norma se mantiene: a partido único y en el campo del equipo de menor categoría; si ambos pertenecen a la misma división, la sede se decide por sorteo. Esa fórmula, que ha devuelto romanticismo y nervio al torneo, garantiza emociones, estadios llenos y la posibilidad real de que un grande caiga.

Mirando más adelante, las semifinales se disputarán a ida y vuelta, mientras que la final regresará al formato de partido único en sede neutral: el Estadio La Cartuja, en Sevilla.











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