El paisaje invernal se apoderó del área triestatal este sábado, pero tras el paso de la tormenta de nieve posterior a Navidad, la principal amenaza ahora es el frío extremo.

Con temperaturas bajo cero y superficies resbaladizas, autoridades de Nueva York activaron un Código Azul desde las 4:00 p.m. del sábado hasta la mañana del domingo, instando a la población a proteger a las personas más vulnerables y a solicitar ayuda a través del 311.

Aunque lo peor del sistema ya se desplazó, la nieve continuó cayendo durante la mañana del sábado. En Central Park se acumularon 4.3 pulgadas, la mayor nevada desde inicios de enero, cuando una tormenta dejó más de ocho pulgadas. Las alertas meteorológicas comenzaron a expirar conforme el sistema se alejaba, pero el descenso térmico mantiene en riesgo a peatones y conductores.

Las temperaturas se ubicaron en los 0 grados Celsius durante la mañana y apenas se esperaba un leve repunte, lo que podría provocar hielo en carreteras y aceras. Las autoridades recomendaron extrema precaución durante los desplazamientos del fin de semana.

El impacto también se sintió en el transporte aéreo. Más de 1,500 vuelos fueron cancelados desde el viernes por la noche, mientras que Newark, JFK y LaGuardia emitieron advertencias por posibles interrupciones.
Ante el panorama, la gobernadora Kathy Hochul declaró el estado de emergencia en gran parte de Nueva York, mientras que Nueva Jersey hizo lo propio en todo su territorio.

Un segundo sistema más cálido, con lluvias previstas para la noche del domingo, podría derretir parte de la nieve acumulada y generar inundaciones aisladas, complicando los viajes hasta el lunes. El invierno apenas comienza y el Tri-State ya siente su rigor.








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