Nueva York ya respira Navidad.
Este sábado llegó al Rockefeller Center el icónico árbol que iluminará la temporada más esperada del año. El majestuoso abeto noruego de más de 22 metros de altura, viajó 150 millas desde East Greenbush, en las afueras de Albany, hasta el corazón de Manhattan, donde fue recibido entre aplausos y cámaras.

En los próximos días, será cubierto con más de 50,mil luces LED y coronado con una estrella de casi una tonelada, antes de su encendido oficial el 3 de diciembre, durante la tradicional ceremonia transmitida por NBC y Peacock.

Pero detrás de su imponente presencia hay una historia profundamente humana. El árbol fue donado por la familia Russ, en memoria de Dan Russ, quien falleció a los 32 años en 2020. Su esposa, Judy Russ, quiso cumplir un sueño familiar: ver su abeto convertirse en símbolo mundial de esperanza y unión.

“El árbol representa a mi esposo y a todos nuestros seres queridos que ya no están. Compartirlo con el mundo es nuestra forma de mantener viva su memoria”, expresó Judy, emocionada.

El encargado de seleccionarlo fue Erik Pauze, jardinero jefe del Rockefeller Center desde hace tres décadas, quien asegura que este año el árbol “brillará con un significado especial”.

El árbol del Rockefeller no solo encenderá luces, sino corazones, recordando que cada Navidad también es una historia de amor y reencuentro.








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