Guatemala vuelve a soñar con el Mundial.
Esta vez no hay fórmulas imposibles ni calculadoras encendidas: la Azul y Blanco depende únicamente de sí misma para alcanzar la primera clasificación de su historia a una Copa del Mundo.

La noche en San Salvador fue perfecta. Mientras Panamá y Surinam empataban 1-1 en Ciudad de Panamá resultado que favorecía a la Bicolor, en el Estadio Cuscatlán, el guatemalteco Óscar Santis firmaba un gol histórico al minuto 46 para sellar un triunfo 0-1 que rompió una sequía de 53 años sin ganar en ese escenario.

El destino, por fin, se alinea. Tras cuatro jornadas, Surinam y Panamá lideran el Grupo A con 6 puntos y una diferencia de gol de +1, mientras Guatemala, con 5 unidades, acecha desde el tercer lugar.

Pero la gran ventaja chapina es que ambos líderes deben visitar Guatemala en noviembre, en lo que promete ser una doble fecha decisiva y electrizante.
La ecuación es simple y directa: ganar a Panamá el 13 de noviembre y vencer a Surinam el 18.


Si los de Luis Fernando Tena consiguen los 6 puntos en casa, el país entero podrá gritar lo que durante décadas ha sido un sueño postergado: ¡Guatemala al Mundial!

Sin margen de error, pero con la fe intacta, la Bicolor tiene el destino en sus manos. Lo que antes parecía un milagro, hoy depende del coraje, del corazón y de 90 minutos que pueden cambiar la historia del fútbol guatemalteco para siempre.








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