La noche en Panama quedará grabada en la memoria de los aficionados quetzaltecos.
Bajo una intensa lluvia y en un escenario cargado de dramatismo, Xelajú M. C. logró una histórica clasificación a las semifinales de la Copa Centroamericana 2025 gracias a un héroe inesperado: Romario Da Silva.

El brasileño, que minutos antes había cometido la mano que derivó en el penal con el que Sporting San Miguelito empató la serie y obligó al tiempo extra, encontró la redención al minuto 119 con un auténtico golazo.
“Agradezco a Dios por darme esta oportunidad. Primero provoqué el penal, pero Él me regaló la fuerza para marcar este gol que nos da la vida”, declaró emocionado tras el partido.
El duelo no fue sencillo. San Miguelito golpeó temprano y se adelantó en el marcador, metiendo presión a los dirigidos por Amarini Villatoro, que pese a la ventaja conseguida en Guatemala vieron cómo el rival igualaba la serie en los últimos minutos del tiempo regular.

La tensión fue creciendo, la fatiga se apoderaba de los jugadores y el fantasma de los penales parecía inevitable.
Pero el fútbol siempre tiene reservado un capítulo épico. Da Silva tomó la pelota, encaró, y con un disparo desde lateral izquierdo hizo explotar en la red encendió la locura en el gradería con la afición quetzalteca: 2-1 en el partido, 3-2 en la serie.
Con esta victoria, Xelajú se instala entre los cuatro mejores clubes de Centroamérica y asegura su boleto a la Copa de Campeones Concacaf 2026.
Ahora, el “Súper Chivo” enfrentará a Real España de Honduras en una semifinal que promete emociones al límite.

El camino al título sigue abierto, y Quetzaltenango ya sueña con ver a su equipo levantar la copa.








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