Se espera que un juez estadounidense ordene este viernes la liberación de Kilmar Abrego García de una prisión en Tennessee, mientras enfrenta cargos federales de contrabando de personas.
La medida marcaría un respiro tras meses de incertidumbre que lo convirtieron en símbolo de las políticas de inmigración de línea dura de la administración Trump.

Abrego García, de 30 años, huyó de El Salvador a los 16 tras amenazas de pandillas y se estableció en Maryland, donde trabajó en construcción y formó una familia.

En 2019, fue deportado injustamente a una prisión en El Salvador, pese a tener protección judicial contra la persecución de pandillas, según registros judiciales. Posteriormente, fue devuelto a Estados Unidos para enfrentar nuevos cargos.
Los abogados de Abrego García sostienen que el caso es un “enjuiciamiento vengativo y selectivo” y han solicitado su liberación bajo condiciones estrictas, incluyendo arresto domiciliario, monitoreo electrónico y residencia con su hermano en Maryland.

La jueza federal Paula Xinis ha impuesto protecciones para evitar una detención inmediata por parte de ICE, obligando a que cualquier procedimiento de deportación se realice en Baltimore, garantizando así su derecho a un debido proceso.

Si bien la liberación aún podría ser temporal y su situación sigue siendo incierta, esta decisión representa un paso crucial para Abrego García y su familia, quienes han luchado durante años por revertir lo que consideran una injusticia que expuso las fallas y excesos de la política migratoria estadounidense.








Deja un comentario