Fuentes cercanas a la investigación confirmaron que el atacante dejó una nota manuscrita en la que expresaba su frustración por su salud mental, que él mismo relacionaba con golpes recibidos mientras jugaba al fútbol en su juventud. En el escrito, se preguntaba si padecía CTE (encefalopatía traumática crónica), una enfermedad cerebral degenerativa vinculada a traumatismos craneales repetidos, como los sufridos en deportes de contacto.

Aunque Tamura no jugó en la NFL, mencionó directamente a la liga en el documento, y las autoridades creen que pudo haber seleccionado el edificio por albergar sus oficinas corporativas. El alcalde de Nueva York, Eric Adams, confirmó la teoría en una entrevista con MSNBC:
“Tenemos razones para creer que apuntaba a la agencia de la NFL”, declaró.
⚫ Víctimas, héroes y dolor
Entre las víctimas mortales se encuentra Wesley LePatner, ejecutiva de Blackstone, cuya muerte fue confirmada por la compañía en un emotivo comunicado:

“Wesley era brillante, cálida y profundamente respetada. Encarnaba lo mejor de Blackstone”, expresó la firma.
También murió el oficial Didarul Islam, de 36 años, un inmigrante de Bangladesh con tres años de servicio en la NYPD. Se encontraba trabajando en su día libre como seguridad privada cuando fue abatido en el vestíbulo.

Deja a su esposa embarazada y dos hijos pequeños.
“Murió como vivió: como un héroe”, declaró la comisionada Jessica Tisch, visiblemente conmovida.
🧠 Salud mental, armas y un viaje letal
Tamura tenía un historial documentado de problemas de salud mental, y en su coche —con placas de Nevada— las autoridades encontraron una caja de rifle, un revólver y municiones. Las cámaras de vigilancia lo captaron saliendo de su BMW con el arma larga poco antes del ataque.

El vehículo, según datos GPS, viajó desde Nevada hasta Nueva York en menos de tres días, cruzando varios estados antes de llegar a Manhattan el lunes por la tarde, apenas dos horas antes de la masacre.
📍 Seguridad reforzada y duelo en Park Avenue
La NFL confirmó que uno de sus empleados resultó herido y se encuentra hospitalizado. El comisionado Roger Goodell calificó el ataque como un “acto de violencia indescriptible” y anunció refuerzos de seguridad y apoyo psicológico para todo el personal en los próximos días.

Mientras las autoridades siguen indagando los antecedentes y motivaciones del atacante, la ciudad vuelve a enfrentar el trauma de una violencia sin sentido que apunta no solo a fallas en seguridad, sino a una crisis más profunda: la intersección entre salud mental, acceso a armas y la presión silenciosa que cargan muchas personas en la sombra.








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