Manhattan vivió momentos de horror la noche del lunes, cuando un hombre armado irrumpió en uno de los edificios más emblemáticos de Midtown, dejando una estela de sangre, miedo y conmoción. Al menos cinco personas —entre ellas un oficial de policía de Nueva York asignado al edificio murieron, y otras seis resultaron gravemente heridas tras el tiroteo registrado en el rascacielos de 345 Park Avenue, sede de gigantes corporativos como Blackstone y la NFL.

El atacante, identificado por fuentes policiales como Shane Tamura, de 27 años, originario de Las Vegas, entró al edificio de 44 pisos poco después de las 6:30 p.m., en plena hora pico, armado con un rifle semiautomático. Según versiones oficiales, abrió fuego indiscriminadamente en el lobby antes de subir a los niveles superiores, donde continuó su ataque hasta atrincherarse en el piso 33.

Allí, tras asesinar a varias personas, se suicidó de un disparo, confirmaron fuentes cercanas a la investigación.
El edificio —propiedad del conglomerado inmobiliario Rudin y sede global de Blackstone, considerado el mayor administrador de activos alternativos del mundo— albergaba a cientos de trabajadores al momento del ataque, lo que provocó una respuesta inmediata de los equipos SWAT y múltiples unidades del NYPD, que evacuaron y acordonaron la zona durante varias horas.

Entre las víctimas mortales se encuentra un agente del NYPD asignado a tareas de seguridad privada para Rudin Properties. También fallecieron empleados de oficinas arrendadas por otras firmas de alto perfil como KPMG, Loeb & Loeb y Bristol Myers Squibb. Al menos seis personas permanecen hospitalizadas en estado crítico.

Las autoridades encontraron en la escena un vehículo con placas de Nevada, registrado a nombre de Tamura, en cuyo interior se halló una caja de rifle. Hasta el momento, se desconoce el motivo detrás del ataque, aunque ya se inició una investigación a nivel federal y local.
El atentado reaviva el debate sobre la seguridad en edificios de alto perfil en Nueva York y la facilidad de acceso a armas de asalto, incluso en uno de los sectores con mayor vigilancia de la ciudad.

Las autoridades continúan recopilando evidencia, revisando cámaras de seguridad y entrevistando a testigos. Mientras tanto, la ciudad, una vez más, intenta entender y sanar tras una noche marcada por la tragedia.








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