En un giro inesperado de diplomacia regional, Venezuela liberó este a 10 ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes, como parte de un acuerdo trilateral que también permitió el retorno a casa de más de 250 migrantes venezolanos retenidos en la temida megaprisión de El Salvador.
El pacto, resultado de negociaciones entre Caracas, Washington y San Salvador, representa un inusual momento de alineación geopolítica: favorece al presidente Nicolás Maduro con una victoria mediática, le da al expresidente Donald Trump una carta para reforzar su narrativa sobre estadounidenses retenidos en el extranjero, y cumple con un canje que el presidente salvadoreño Nayib Bukele propuso meses atrás.
“Todos los estadounidenses detenidos injustamente en Venezuela ahora están libres y de regreso en casa”, anunció el secretario de Estado, Marco Rubio, agradeciendo públicamente a Bukele por su colaboración.
Por su parte, Maduro celebró el momento como “un día perfecto para Venezuela”, asegurando que los migrantes regresaron tras vivir abusos, incluyendo denuncias de tortura en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la prisión de máxima seguridad donde habían sido recluidos.
Migrantes encadenados, vuelos secretos y un canje con historia
Los venezolanos fueron deportados inicialmente desde EE.UU. a El Salvador en el marco de la política migratoria endurecida bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, utilizada por Trump para justificar detenciones sin pruebas bajo sospecha de nexos con pandillas como el Tren de Aragua. La administración nunca presentó evidencia concreta, y varios casos escalaron hasta la Corte Suprema de EE.UU.

Imágenes divulgadas por el gobierno salvadoreño mostraron a los migrantes encadenados y escoltados por agentes antidisturbios rumbo a su repatriación. Una vez en Venezuela, muchos rompieron en llanto y se abrazaron tras lo que Maduro describió como un «calvario».
Uno de los liberados, Andry Hernández Romero, un maquillador detenido tras cruzar por San Diego y luego trasladado al CECOT, ya se encuentra en su país. Su caso fue confirmado por el congresista Robert García, quien agradeció la intervención del Departamento de Estado.
«Peones políticos» y una victoria emocional para las familias
El avión con los estadounidenses aterrizó en San Antonio, Texas, entre lágrimas, abrazos y banderas ondeando. Las familias de los liberados agradecieron el apoyo recibido durante los meses de incertidumbre.

Lucas Hunter, secuestrado según su familia mientras vacacionaba en Colombia, fue uno de los liberados. También lo fue Wilbert Castaneda, un ex SEAL de la Marina acusado falsamente de un complot golpista, según la organización Global Reach.
“Mi hermano fue usado como peón político por el régimen de Maduro. Hoy, finalmente, regresa a casa”, declaró emocionado su hermano Christian.








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