Manhattan volvió a demostrar que es la ciudad que nunca duerme y, cuando celebra, lo hace a lo grande. La noche del 4 de julio, millones de personas levantaron la vista para ver cómo la 49ª edición del Macy’s transformaba el East River en un río de chispas, reflejando los colores de la bandera en cada fachada iluminada.

Más de 80,000 proyectiles explotaron en 30 tonalidades vibrantes, lanzados desde cuatro barcazas que trasladaron la pirotecnia por el agua hasta dispararla a alturas de hasta 1,000 pies (305 metros). Como broche de oro, el icónico puente de Brooklyn volvió a encenderse tras años de ausencia, reviviendo recuerdos de la última vez que sirvió de escenario en 2019.

Durante 25 minutos, la música se volvió protagonista: una partitura original producida por Ahmir «Questlove» Thompson y James Poyser se fusionó con cada estallido, mientras la noche era conducida por Ariana DeBose, estrella de Broadway y anfitriona de los Premios Tony.

El show también rindió tributo a los próximos Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, sorprendiendo a todos con figuras tan hipnóticas como medusas corona, anillos atómicos, rayos de sol en amarillo y verde, y cascadas de limón estroboscópico que se fundieron con el reflejo de los rascacielos vestidos de rojo, blanco y azul.
«Iluminamos el cielo y creamos tradición, reuniendo a millones de personas en todo el país para compartir la experiencia y la memoria», expresó Will Coss, productor ejecutivo de este clásico neoyorquino que nunca deja de asombrar.
Entre barcazas flotantes, edificios teñidos de bandera y una multitud que vibró al unísono, Nueva York celebró su independencia regalándole al mundo una postal que ya quedó grabada para siempre.









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