LOS ÁNGELES (AP) – Agentes federales de inmigración arrestaron a más de 40 personas este viernes en una serie de redadas simultáneas en Los Ángeles, desatando una ola de protestas, caos y represión en plena vía pública.

Las operaciones ocurrieron en al menos siete puntos, incluyendo estacionamientos de Home Depot, una tienda de donas y un almacén en el distrito de la moda.
En uno de los sitios, una multitud intentó bloquear vehículos oficiales. La tensión escaló hasta que agentes lanzaron gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para dispersar a los manifestantes.

Videos ciudadanos muestran cómo varias personas fueron sacadas a la fuerza, esposadas, y subidas a furgonetas blancas con rumbo a centros de detención. En la noche, más de 100 personas se reunieron frente a un centro federal gritando: “¡Déjenlos quedarse!”
Entre los detenidos, al menos uno ya fue deportado a México horas después del arresto. El sindicato SEIU confirmó que su presidente fue arrestado mientras protestaba. La alcaldesa Karen Bass condenó la operación y dijo que “busca sembrar terror”.

Activistas denuncian que ICE y Homeland Security están intensificando las redadas como parte de una política de deportación masiva, ejecutada con tácticas militares y sin sensibilidad humana.
“Están aterrorizando a nuestras familias. Son trabajadores, madres, padres. Esto tiene que parar”, expresó Angélica Salas, directora de CHIRLA.
La escena en Los Ángeles no fue un hecho aislado. Operativos similares han sacudido San Diego y Minneapolis en días recientes, todos con un patrón común: acciones sorpresivas, detenciones inmediatas y fuerte despliegue táctico.








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