LONDRES (AP) — Lo que debía ser una jornada histórica de celebración terminó convertida en una pesadilla. En cuestión de segundos, la alegría por el título número 20 del Liverpool en la Premier League se transformó en gritos, caos y horror, cuando un hombre condujo deliberadamente una minivan contra una multitud de aficionados en la calle Dale.

Testigos describen escenas escalofriantes. “Fue extremadamente rápido. Escuchamos el pop, pop, pop de cuerpos golpeando el capó”, dijo Harry Rashid, quien se encontraba en el lugar con su esposa y dos hijas pequeñas. “Fue como si alguien hubiera soltado el infierno en medio de la fiesta”.
El conductor, un británico blanco de 53 años y residente local, fue arrestado en el lugar. La policía de Merseyside informó que aún se está determinando el motivo del ataque, aunque no se descarta que haya sido deliberado. Hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre la cantidad de víctimas, pero los servicios de emergencia, incluida una ambulancia aérea, respondieron en minutos.

Videos ampliamente difundido en redes sociales —cuyo contenido ha sido calificado como sensible— muestra cómo una minivan gris embiste a varios peatones, atraviesa un grupo más grande de personas y arrastra cuerpos antes de detenerse brevemente. Minutos después, el conductor vuelve a acelerar y atraviesa lo que queda del tumulto.
La procesión por el campeonato, en la que miles de fanáticos desafiaron el clima húmedo para acompañar a los jugadores a bordo de autobuses descapotables bajo el lema «Ours Again», quedó interrumpida por la tragedia. La celebración fue especialmente significativa, ya que en 2020, cuando el equipo ganó su anterior título de liga, las restricciones por la pandemia impidieron festejos públicos.

El club Liverpool FC expresó en un comunicado: “Nuestros pensamientos están con todos los afectados”. La Premier League también se pronunció, calificando el suceso como “horroroso” y solidarizándose con las víctimas y la comunidad.
La policía pidió a la ciudadanía no compartir imágenes gráficas en redes sociales, ni caer en especulaciones. En incidentes anteriores, como el trágico ataque del año pasado en Southport, la desinformación viral en internet derivó en semanas de violencia y ataques contra refugiados y comunidades vulnerables.

Por ahora, Liverpool intenta sanar, entre las banderas rojas y los restos de una fiesta que terminó marcada por el terror.








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