En una noche cargada de emociones en el Estadio de La Cartuja de Sevilla, el Fútbol Club Barcelona se coronó campeón de la Copa del Rey 2025 al derrotar al Real Madrid 3-2 en una final que quedará escrita en letras doradas en la historia del fútbol español. Con el Rey Felipe VI en el palco de honor, el partido fue una auténtica batalla que solo se resolvió en la prórroga.

Desde el inicio, la intensidad se hizo sentir. El Barcelona tomó la delantera con un gol de Pedri, tras una gran jugada de Lamine Yamal. Sin embargo, la reacción merengue no se hizo esperar. Kylian Mbappé igualó el marcador con una jugada individual que levantó a los madridistas, y poco después, Aurélien Tchouaméni adelantó a los blancos, desatando la euforia en su sector.

Cuando el título parecía inclinarse hacia el Real Madrid, Ferran Torres apareció en el minuto 83 para devolverle la vida al Barça con un remate certero que forzó la prórroga.
Fue entonces, en el tiempo extra, cuando Jules Koundé aprovechó un error defensivo de Luka Modrić y una mala salida del arquero blanco Courtois para marcar el 3-2 definitivo en el minuto 116.

El pitazo final desató la locura en la plantilla azulgrana. Con lágrimas de emoción, Marc-André ter Stegen y Ronald Araújo, los capitanes, encabezaron la caminata hacia el palco real.
Allí, frente a los vítores de los aficionados y bajo la atenta mirada del Rey Felipe VI, ambos levantaron juntos la Copa del Rey, símbolo de la supremacía azulgrana en una temporada que promete ser histórica.

Este título representa mucho más que un trofeo: mantiene vivas las aspiraciones del Barcelona de lograr el ansiado triplete bajo la dirección de Hansi Flick, mientras en el campamento madridista se avecinan tiempos de reflexión e incertidumbre sobre el futuro de Carlo Ancelotti.

Sevilla fue testigo de una noche mágica, una final que honró el espíritu de la Copa del Rey: pasión, drama y gloria eterna.








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