Defender a los migrantes fue una de las prioridades del papa Francisco, su papado fue testigo de una crisis de refugiados en el Mediterráneo, un aumento vertiginoso de la migración en el continente americano y una disminución de la empatía pública, lo que derivó en políticas cada vez más restrictivas en todo el mundo.

Francisco abordó la difícil situación de los migrantes con frecuencia. Llevó a solicitantes de asilo con él desde campamentos insulares superpoblados y denunció las iniciativas fronterizas del presidente estadounidense Donald Trump.
17 de febrero de 2016. Frontera entre Estados Unidos y México
Durante la celebración de una misa en la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, en México, y que fue transmitida en vivo en El Paso, Texas, Francisco pidió por “corazones abiertos” ante la “tragedia humana que supone la migración forzada”.

En respuesta a la pregunta de un periodista durante su vuelo de regreso a Roma, dijo que quien aboga por la construcción de muros “no es cristiano”.
Trump, entonces candidato presidencial, hacía campaña para hacer precisamente eso, y respondió que era “vergonzoso” cuestionar la fe de una persona. Criticó al papa por no comprender “el peligro de la frontera abierta que tenemos con México”.
24 de octubre de 2021. Ciudad del Vaticano
Ante la creciente presión en Italia y otras partes de Europa para combatir la migración ilegal, Francisco hizo un ferviente llamado a poner fin a la práctica de devolver a las personas rescatadas en el mar a Libia y a otros países inseguros, donde sufren una “violencia inhumana”.
Describió los centros de detención en Libia como “verdaderos campos de concentración”. Desde allí, miles de migrantes son llevados por traficantes en embarcaciones, a menudo inservibles.

El mar Mediterráneo se ha convertido en la mayor fosa común de migrantes del mundo, con más de 28.000 muertes registradas en la última década, según un informe de 2024 del Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones.
12 de febrero de 2025. Ciudad del Vaticano
Tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, Francisco criticó duramente los planes estadounidenses de realizar deportaciones masivas, calificándolos de “vergüenza”. El triunfo de Trump en parte estuvo impulsado por la indignación pública ante la inmigración ilegal,

Con la oleada de cambios políticos de Trump para combatir las prácticas migratorias, Francisco escribió a los obispos estadounidenses y advirtió que las deportaciones “acabarían mal”.
“El acto de deportar a personas que, en muchos casos, han abandonado su tierra por motivos de extrema pobreza, inseguridad, explotación, persecución o grave deterioro ambiental, atenta contra la dignidad de muchos hombres y mujeres”, escribió.

El zar fronterizo estadounidense, Tom Homan, contraatacó de inmediato, señalando que el Vaticano es una ciudad-estado rodeada de muros y que Francisco debería dejar la vigilancia fronteriza en manos de su oficina.








Deja un comentario