El número oficial de muertos por el terremoto que sacudió a Myanmar superó los 2.000, informó la prensa estatal, mientras que rescatistas y activistas dijeron que varios cientos de musulmanes perecieron mientras rezaban en las mezquitas y 270 monjes budistas fueron aplastados por el colapso de un monasterio.
El sismo podría exacerbar el hambre y los brotes de enfermedades en un país ya afectado por la escasez de alimentos, el desplazamiento masivo y la guerra civil, advirtieron grupos de ayuda y Naciones Unidas.

El sismo de magnitud 7,7 del viernes tuvo su epicentro cerca de la segunda ciudad más grande del país, Mandalay, dañó carreteras y el aeropuerto de la ciudad, derribó cientos de edificios en el centro del país.

La falta de maquinaria pesada ha ralentizado las operaciones de búsqueda y rescate, obligando a muchos a buscar sobrevivientes despacio y a mano bajo un calor implacable, con temperaturas diarias por encima de los 40 grados Celsius (104 Fahrenheit).

Se desconoce el alcance de la devastación
Las agencias de ayuda en Myanmar dicen que sus equipos sobre el terreno aún no tienen una imagen real de la devastación.
“En realidad, en este momento no tenemos clara la magnitud de la destrucción”, dijo Lauren Ellery, subdirectora de programas en Myanmar para el Comité Internacional de Rescate. “Estaban hablando de una ciudad cerca de Mandalay donde se informó que el 80% de los edificios se habían derrumbado, pero no estaba en las noticias porque las telecomunicaciones han sido lentas”.

Y los grupos con los que trabaja el CIR informaron que algunos lugares han sido físicamente aislados por deslizamientos de tierra, indicó Ellery.
La Organización Mundial de la Salud dijo que tiene informes de tres hospitales destruidos y 22 parcialmente dañados en la región.
“La magnitud de las muertes y lesiones aún no se conoce por completo y se espera que los números aumenten”, informó la agencia de la ONU.








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